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El progresivo avance de los megascooter, tanto en ventas como en tecnología, está invadiendo el terreno de las motos de turismo . No es nada extraño ver grandes motoclubs formados únicamente por megascooters y que se hacen largas rutas cada fin de semana, rutas que antes hubieran sido recorridas por motos “convencionales”. No obstante, el menor precio de compra, la gran capacidad de carga bajo el asiento y su facilidad de conducción han hecho que muchos amantes del moto turismo empiezan usando un escúter y después no pasen a la moto, sino que se compren uno de cilindrada mayor. El punto álgido de este segmento sería, sin duda, la Suzuki Burgman 650 que fue la primera del mercado en incorporar un evolucionado sistema de cambio con tres opciones : automático convencional, automático “corto” para aceleraciones fulgurantes, y lo más llamativo, el sistema de cambio de marchas secuencial con dos botones situados la piña, de funcionamiento similar al de la Yamaha que hoy probamos, aún que su estructura mecánica sea muy diferente. No obstante, este modelo marcó un hito en los scooters y en el mundo de la moto en general.
Por tanto, si los scooters se van acercando cada vez más a las motos de turismo, ¿por qué las motos de turismo no se iban a acercar a la facilidad de conducción de los scooters? Pues aquí tenemos la respuesta de mano de Yamaha.
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