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Desde la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados
se propuso hace ya algunos años a la Dirección General de
Tráfico la reducción del IVA que grava la adquisición
de un casco, con el objetivo de rebajar los precios finales de los mismos
y fomentar su uso entre la totalidad de los motoristas. El modelo a seguir era
la misma medida impuesta sobre la obligatoriedad de llevar sillitas para niños
en los automóviles. De hecho, el vicepresidente de ese organismo, Francisco
González, aseguraba que: "preparé una proposición
no de ley para la reducción del IVA del casco, pero la iniciativa se topó
con Hacienda que retrasó el proceso". La buena noticia es que ya se
están tomando medidas al respecto a nivel europeo, incluso desde los
países nórdicos, que frente a los mediterráneos, son los
que menos cultura de moto tienen, pero comprenden la necesidad de su uso.
Por
otra parte, Montserrat Caputto, como teniente alcalde de Sanlúcar
de Barrameda, contaba sus experiencias como responsable de la Seguridad Ciudadana
y Tráfico en una población que es donde más motos y ciclomotores
se venden y donde menos extendido está el uso del casco. Allí más
del 50 por ciento de la población es joven y está entre los 18 y
los 25 años, usuarios principalmente de ciclomotores. Ante la falta de
uso del casco y viendo los resultados de víctimas de los accidentes allí
ocurridos, el Ayuntamiento adquirió un compromiso social con los vecinos,
con los padres y madres de los jóvenes motoristas, con los centros educativos,
etc. Llevan ya unos años realizando una labor de concienciación
y de ecuación por parte de la policía a través de controles
del uso del casco y parece que está funcionando, pero se preguntan
qué pasará cuando se dejen de realizar estos controles. Ante esta
respuesta solicitan enérgicamente una concienciación por parte de
las autoescuelas y, como comienzo de esta enseñanza dirigida a la gente
más joven, está en marcha la creación del primer Parque
de Educación Vial para la educación de los más pequeños
en la zona, que está prevista su puesta en marcha en diciembre de este
año y enero de 2007. Anna Ferrer, como directora del Observatorio
Nacional de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico,
desde el inicio asegura que un debate sobre la importancia del uso del casco es
ilógico. Se da por supuesta su importancia tras numerosos datos extraídos
de los mismos accidentes. De hecho, asegura que a nivel europeo están asustados
de los datos de siniestralidad que están obteniendo con el crecimiento
de las ventas de los vehículos de dos ruedas y se ponen en contacto con
los países mediterráneos para aprender a afrontar el problema del
uso del casco y desde este organismo se apuesta por los controles policiales
para el uso del casco y las sanciones monetarias para la concienciación.
Explica que con la posibilidad que facilita la ley del uso de motos de hasta 125
c.c. con el permiso de conducción de automóviles, está aumentando
notablemente la utilización de la moto como vehículo de transporte
en ciudad, con el consiguiente aumento del 17% de la siniestralidad de estos vehículos,
y eso ha de ir acompañado de una mayor concienciación del uso del
casco. El objetivo para 2008 es que el 75% de los conductores de
moto lleven el casco, mientras que se espera que un 25% de los pasajeros
también lo utilice. Una curiosa reacción ante el empleo constante
del casco es que, cuanto más se usa menos molesta utilizarlo y más
sensación de inseguridad genera el no llevarlo.
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